Una meditación matutina

Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré delante de ti, y esperaré.

Salmo 5:3


En nuestra lectura bíblica de hoy, podemos notar que Jesús estaba ocupado haciendo bien desde el principio de su ministerio. Después de haber pasado un día muy ocupado, él se levantó muy temprano en la mañana y salió a orar solo. Y si él, el Hijo de Dios, necesitaba de ese tiempo a solas con Dios, ¿cuánto más nosotros? El culto familiar, el culto en la iglesia y las demás actividades de inspiración en grupo tienen su lugar, pero nada puede sustituir el tiempo a solas con Dios. Los otros planes podrían hacer que sea un tanto difícil, y las circunstancias imprevistas podrían estorbar, pero debemos iniciar cada día con un tiempo a solas con Dios. Así podremos tener una base sólida sobre la cual edificar las actividades del día. Entonces podremos ser fortificados para cualquier cosa que tengamos que enfrentar durante el día y seremos fortalecidos para servir al Señor de manera más efectiva.

Ni las circunstancias desalentadoras ni los ataques del enemigo deben estorbarnos, porque podemos reflexionar en nuestras meditaciones matutinas y sacar el poder que Dios nos ha concedido por ese medio para poder enfrentar cualquier cosa que venga. Si le hemos pedido al Señor que nos sostenga, él será fiel en proveer para cada necesidad que tengamos que enfrentar.

Enos D.Stutzman, London, OH


Lectura Bíblica: Mateo 14:1-23


Muerte de Juan el Bautista


(Mr. 6.14-29; Lc. 9.7-9)

En aquel tiempo Herodes el tetrarca oyó la fama de Jesús, y dijo a sus criados: Este es Juan el Bautista; ha resucitado de los muertos, y por eso actúan en él estos poderes. Porque Herodes había prendido a Juan, y le había encadenado y metido en la cárcel, por causa de Herodías, mujer de Felipe su hermano; porque Juan le decía: No te es lícito tenerla. Y Herodes quería matarle, pero temía al pueblo; porque tenían a Juan por profeta. Pero cuando se celebraba el cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó en medio, y agradó a Herodes, por lo cual éste le prometió con juramento darle todo lo que pidiese. Ella, instruida primero por su madre, dijo: Dame aquí en un plato la cabeza de Juan el Bautista. Entonces el rey se entristeció; pero a causa del juramento, y de los que estaban con él a la mesa, mandó que se la diesen, y ordenó decapitar a Juan en la cárcel. Y fue traída su cabeza en un plato, y dada a la muchacha; y ella la presentó a su madre. Entonces llegaron sus discípulos, y tomaron el cuerpo y lo enterraron; y fueron y dieron las nuevas a Jesús.

Alimentación de los cinco mil

Oyéndolo Jesús, se apartó de allí en una barca a un lugar desierto y apartado; y cuando la gente lo oyó, le siguió a pie desde las ciudades. Y saliendo Jesús, vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, y sanó a los que de ellos estaban enfermos. Cuando anochecía, se acercaron a él sus discípulos, diciendo: El lugar es desierto, y la hora ya pasada; despide a la multitud, para que vayan por las aldeas y compren de comer. Jesús les dijo: No tienen necesidad de irse; dadles vosotros de comer. Y ellos dijeron: No tenemos aquí sino cinco panes y dos peces. Él les dijo: Traédmelos acá. Entonces mandó a la gente recostarse sobre la hierba; y tomando los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, bendijo, y partió y dio los panes a los discípulos, y los discípulos a la multitud. Y comieron todos, y se saciaron; y recogieron lo que sobró de los pedazos, doce cestas llenas. Y los que comieron fueron como cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños. Jesús anda sobre el mar. En seguida Jesús hizo a sus discípulos entrar en la barca e ir delante de él a la otra ribera, entre tanto que él despedía a la multitud. Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo.

A Jehová he puesto siempre delante de mí; porque está a mi diestra, no seré conmovido.

Salmos 16:8

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