Tu lengua te traiciona

Actualizado: 9 de dic de 2019

Porque por tus palabras serás justificado; y por tus palabras serás condenado. Mateo 12.37

Hace años, trabajé para una finca ganadera del gobierno. Una mañana, mientras yo hablaba con uno de los compañeros de trabajo, el cual era un buen cristiano, se me escapó una palabra no muy propia de un cristiano. Este compañero se me acercó y me preguntó: “Amós, ¿qué acabas de decir?”

Sin duda alguna, ¡mi rostro me ardió de la vergüenza! Acababa de recibir una lección que nunca olvidaría. Esa clase de lenguaje proyecta una sombra obscura sobre nuestro testimonio, pero, si verdaderamente nos arrepentimos, Dios es fiel y nos perdona.

“Más yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio” (Mateo 12.36). ¿Crees éstas palabras de Cristo? Debemos refrenarnos de palabras inútiles y de bromear con “Truhanerías, que no convienen, sino antes bien (expresar) acciones de gracias” (Efesios 5.4). Arrepintámonos de nuestro lenguaje descuidado y animémonos mutuamente a permanecer en la fe, arraigados y cimentados en Cristo.

Aunque vivimos en el día de la gracia, no queremos estorbar la gracia de Dios: “Porque: El que quiere amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua de mal, y sus labios no hablen engaño” (1 Pedro 3.10). Dios nos ha llamado a una vida santa, lo cual incluye nuestro lenguaje: “Como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir” (1 Pedro 1.15). Amos Graber, Rosebush, MI


Lectura Biblica: Mateo 26.31-35

Entonces Jesús les dijo: Todos vosotros os escandalizaréis de mí esta noche; porque escrito está: Heriré al pastor, y las ovejas del rebaño serán dispersadas.

32 Pero después que haya resucitado, iré delante de vosotros a Galilea.

33 Respondiendo Pedro, le dijo: Aunque todos se escandalicen de ti, yo nunca me escandalizaré.

34 Jesús le dijo: De cierto te digo que esta noche, antes que el gallo cante, me negarás tres veces.

35 Pedro le dijo: Aunque me sea necesario morir contigo, no te negaré. Y todos los discípulos dijeron lo mismo.



Mateo 26. 69-75

Pedro estaba sentado fuera en el patio; y se le acercó una criada, diciendo: Tú también estabas con Jesús el galileo.

70 Mas él negó delante de todos, diciendo: No sé lo que dices.

71 Saliendo él a la puerta, le vio otra, y dijo a los que estaban allí: También éste estaba con Jesús el nazareno.

72 Pero él negó otra vez con juramento: No conozco al hombre.

73 Un poco después, acercándose los que por allí estaban, dijeron a Pedro: Verdaderamente también tú eres de ellos, porque aun tu manera de hablar te descubre.

74 Entonces él comenzó a maldecir, y a jurar: No conozco al hombre. Y en seguida cantó el gallo.

75 Entonces Pedro se acordó de las palabras de Jesús, que le había dicho: Antes que cante el gallo, me negarás tres veces. Y saliendo fuera, lloró amargamente.

El hablar tiernamente es una gracia; también lo es escuchar tiernamente.

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