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Para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él. Efesios 1:17


Este es un nuevo día. No sabemos que podría pasar, Cualquier familiar nuestro podría sufrir algún accidente, o puede que nos encontremos con alguien que esté sufriendo emocionalmente o que esté enojado. Sólo Dios sabe lo que acontecerá, pero, ¿cómo reaccionaremos nosotros?

Dios nos ha llamado a entrar en esas circunstancias desconocidas. Pero, ¿cómo hacemos? Por medio del “Espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él” (Efesios 1:17). Puede que no siempre sepamos que decir ni cómo responder, pero si le abrimos la perta al Espíritu del Señor para que se mueva en nuestras vidas, él nos mostrará qué hacer en cada circunstancia que enfrentamos.

En Efesios 1:17 hay una frase clave que va relacionada con el aceptar lo que no conocemos: “en el conocimiento de él”. Dios conoce cuán frágiles somos y cuán pronto tendemos a olvidar. Él usa las circunstancias para atraer nuestros corazones hacia él, para que podamos reconocerle. Y, ¿quién se beneficia de tales circunstancias? Nosotros.

Cuando Dios condujo al pueblo de Israel por el desierto por cuarenta años, fue por el bien de ellos mismos. Él dijo: “Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído Jehová tu Dios estos cuarenta años en el desierto, 1) para afligirte, 2)para probarte, 3)para saber lo que había en tu corazón, 4) si habías de guardar o no sus mandamientos”. Dios nos ama tanto que él probará nuestros motivos para purificarlos. Debemos confiar en él y pedirle que limpie nuestros corazones hoy.

Galen Miller, Auburn,KY


Lectura Bíblica: Efesios 1:3-23

Bendiciones espirituales en Cristo


Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,

según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él,

en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad,

para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado,

en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia,

que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia,

dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo,

10 de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra.

11 En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad,

12 a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo.

13 En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,

14 que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.


El espíritu de sabiduría y de revelación


15 Por esta causa también yo, habiendo oído de vuestra fe en el Señor Jesús, y de vuestro amor para con todos los santos,

16 no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis oraciones,

17 para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él,

18 alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepáis cuál es la esperanza a que él os ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos,

19 y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza,

20 la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales,

21 sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero;

22 y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia,

23 la cual es su cuerpo, la plenitud de Aquel que todo lo llena en todo.




Necesitamos la aflicción para que aprendamos la sumisión.

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