A través de una nube de humo


Mas el que se gloría, gloríese en el Señor. 2 Corintios 10:17

Nos gusta cómo trabaja el doctor de nuestra familia. Con frecuencia él nos ayuda con las enfermedades de nuestros hijos. Sin embargo, parece que él fuma. Él siempre lleva ese mal olor a cigarrillo.

Bien sabemos que el fumar es perjudicial para la salud, siendo que causa cáncer, enfisema y otros problemas de salud. Causa dientes amarillos y produce una nube maloliente que siempre le rodea al fumador. Pero, ¿Por qué razón fumaría un doctor? Nuestro doctor conoce bien los datos. Él ha visto a personas morir por el fumar. Probablemente hasta ha dicho a varios de sus pacientes que sus enfermedades de ellos han sido por causa del cigarrillo.

Pero, a veces, los cristianos cometemos el mismo error. Sabemos que en el cielo no habrá ningún pecado, pero, a la vez, nos es difícil dejar el rencor o el orgullo. Algunos de los elementos del orgullo son: la autocompasión, un espíritu defensivo, una actitud crítica, la impaciencia hacia nuestra familia. Es fácil descuidar nuestra lectura de la Biblia y tomar cada vez menos tiempo para orar. Hasta el menospreciar a los que fuman muestra una actitud de orgullo, la cual Jesús condena en Mateo 5:20. Debemos orar que Dios nos conceda tener un espíritu transparente, para que podamos ver por entre las nubes de humo de nuestros corazones y recibir limpieza.

Jason Bontrager, Chilton,TX


Lectura Bíblica: Romanos 2:17-29


Los judíos y la ley

He aquí, tú tienes el sobrenombre de judío, y te apoyas en la ley, y te glorías en Dios,

18 y conoces su voluntad, e instruido por la ley apruebas lo mejor,

19 y confías en que eres guía de los ciegos, luz de los que están en tinieblas,

20 instructor de los indoctos, maestro de niños, que tienes en la ley la forma de la ciencia y de la verdad.

21 Tú, pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú que predicas que no se ha de hurtar, ¿hurtas?

22 Tú que dices que no se ha de adulterar, ¿adulteras? Tú que abominas de los ídolos, ¿cometes sacrilegio?

23 Tú que te jactas de la ley, ¿con infracción de la ley deshonras a Dios?

24 Porque como está escrito, el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de vosotros.

25 Pues en verdad la circuncisión aprovecha, si guardas la ley; pero si eres transgresor de la ley, tu circuncisión viene a ser incircuncisión.

26 Si, pues, el incircunciso guardare las ordenanzas de la ley, ¿no será tenida su incircuncisión como circuncisión?

27 Y el que físicamente es incircunciso, pero guarda perfectamente la ley, te condenará a ti, que con la letra de la ley y con la circuncisión eres transgresor de la ley.

28 Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la que se hace exteriormente en la carne;

29 sino que es judío el que lo es en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios.

Al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado.

Santiago 4:17

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